La objeción honesta, que existe
Hay un argumento bueno del otro lado y conviene decirlo sin trampa. Lo formulaba hace poco un divulgador de WordPress así: «si quieres un gestor de contenidos extensible y que alguien te lleve la seguridad, ¿para qué te metes a crear tu propio CMS?». Y remataba con la pregunta de verdad: «¿qué pasa cuando tienes 30, 40, 50, 100 webs y quieres cambiar algo en todas?».
Es la pregunta correcta. Y tiene dos respuestas según de qué estático hablemos.
Si tu estático es un desarrollador con su repositorio, la objeción se sostiene: cada web es un proyecto, el cliente no puede tocar nada y a las cincuenta no hay quien lo mantenga.
Si tu estático es una plataforma, se cae: las cincuenta webs corren el mismo código, se actualizan a la vez y el cliente edita desde su panel. Es exactamente el modelo que promete WordPress, pero sin ejecutar nada cuando entra el visitante.
Y hay cosas para las que el estático no vale, que también hay que decirlo: contenido personalizado por usuario, áreas privadas, datos en tiempo real. Si tu web es eso, no migres.