El 17 de septiembre WordPress sacó la 7.1.1: once correcciones de seguridad. Una es XSS almacenada en wpautop(), explotable por un visitante sin cuenta si el comentario se aprueba. El martes ya no es solo de plugins.
En agosto de 2025 alguien compró el porfolio de plugins "Essential Plugin" en Flippa y escondió un backdoor en una actualización con el changelog más aburrido posible. Ocho meses después, durante menos de siete horas, 400.000 webs distribuían spam SEO que solo veía Google.
Monarx destapó una campaña de malware que sobrevive a la limpieza manual: un falso plugin wp-cron, cinco backdoors repartidos por el servidor y una tarea programada que restaura todo lo borrado, cada hora. Funciona porque aprovecha justo lo que WordPress tiene por diseño: algo que se ejecuta y algo
La pregunta recorre foros y comentarios: si la IA genera tu web, ¿es más segura que WordPress? La respuesta honesta: la seguridad no está en quién escribe el código, sino en qué se ejecuta cuando te visitan.
Cada semana tienes 10 actualizaciones pendientes y dos opciones: actualizar y arriesgarte a romper la web, o no actualizar y quedarte expuesto. WordPress convierte el mantenimiento en un dilema.
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